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Historia

Ayuntamiento de Humilladero

Historia

Plumilla de HumilladeroLos primeros datos de la fundación de este municipio aparecen en la piedra que sirve de base a la Cruz de Humilladero, de la cual posiblemente tomara nombre esta villa, y sitúa la fecha de la fundación en 1618, pero es muy probable que dicha fecha corresponda a una restauración efectuada posteriormente, pues según documentos existentes en el archivo municipal de Antequera, se remonta siglo XV (1410).El motivo de la fundación del pueblo sería la existencia de una gran finca llamada El Convento, en torno a la cual se construyeron las viviendas de sus trabajadores.

Su nombre se asocia a la conquista de Antequera, cuando al ejército que mandaba el Infante don Fernando, regente de Castilla, ya en tierras antequeranas, se le unieron otras tropas, entre ellas las fuerzas procedentes de Sevilla y mandadas por don Per Afan de Ribera, que traía consigo la espada de San Fernando. Salió al encuentro de éste último el Infante quien, arrodillado, besó la espada, jurando no guardarla hasta haber conquistado Antequera.
Seguidamente, humillados rodilla en tierra, los demás caballeros hicieron igual juramento. Una vez conquistada la ciudad, se señaló con una cruz de piedra el lugar en que el Infante recibiera la espada de Fernando III.En dicha Cruz se detendrían los Reyes Católicos a su paso hacia Granada.

Lo que actualmente es Humilladero pasó a formar parte del territorio de Antequera tras la conquista de la misma en 1410. A partir de aquí durante el largo periodo de la Edad Moderna, se fueron construyendo pequeñas viviendas agrícolas de forma diseminada en la zona que actualmente ocupa el casco urbano y su término municipal, gracias a la paulatina ocupación del territorio con nuevos pobladores que se instalaban para la explotación de las nuevas tierras conquistadas. Humilladero se convertiría en un Arrabal o Barrio de Antequera. Ya a mediados del siglo XVIII, y según el Catastro del Marqués de la Ensenada, el Arrabal del Humilladero contaba con 40 vecinos (unos 200 habitantes) y cierto número de viviendas que conformaba un núcleo de población disperso.

Una nueva etapa comenzaría con la segregación de Humilladero y la constitución del Ayuntamiento propio, ocurrida según las últimas investigaciones en el año 1810. A partir de este momento y durante una larga etapa que comprende los siglos XIX y XX, comenzaría un paulatino crecimiento y desarrollo urbanístico y poblacional que configurará la actual fisonomía de la localidad. Desde el momento en que se produce la segregación y hasta el año 1870 aproximadamente van a instalarse en Humilladero una numerosa población procedente de zonas próximas, atraídas por las nuevas tierras (liberadas de la posesión de Antequera), y por el nuevo centro administrativo que se había creado, a lo que se une el propio crecimiento natural de la población ya existente.

De esta manera, a partir de la primitivas casas de campo aisladas, se fueron configurando barrios dispersos separados entre sí con una distancia de 200 a 400 metros, creando una estructura polinuclear. Ya en 1860 Humilladero estaba constituido por los siguientes barrios : Barrio del Cura, Barrio de la Iglesia, Barrio del Loro, Barrio de los Reinas, Barrio de las Navarras, Barrio de la Herradura, Barrio del Cerrillo, Rosales-Realenga, Barrio Alta y Barrio de los Pachecos. A ellos hay que unir dos núcleos aislados, Santillán y Los Carvajales. Este último surgirá a mediados del siglo XVIII, a partir de una cortijada, convirtiéndose en Pedanía.

Durante la primera mitad del siglo XX, la estructura urbana permanecería con pequeñas variaciones, aunque la población continuará aumentando a un ritmo continuo, superando ya en los años 50 los 3000 habitantes. En esta etapa destacan dos personajes locales, el Capitán Velasco y el Sargento Hidalgo, militares humilladerenses que murieron en acto de servicio en las guerras de África en los años 20.

La segunda mitad del siglo XX ha sido la de mayor desarrollo urbano que ha conocido la localidad, fundamentalmente desde 1979 a la actualidad, ya que no sólo se han urbanizado las zonas vacías existentes en cada barrio, conformando un núcleo urbano compacto y perdiendo por tanto su antigua estructura dispersa, sino que, se han urbanizado en nuevas zonas, lo que ha supuesto una expansión de la población.